viernes, 11 de julio de 2008

Reggae music !

Dentro de la identidad del movimiento rastafari, no podemos dejar de mencionar el REGGAE, estilo de música que para los seguidores de Jah es otro de sus importantes estandartes. Esto, porque como expresan Zarzuri y Ganter en la cita que hacen de Eyerman: "La música -si la consideramos como uns expresión estética central al momento de producir y transmitir patrones culturales determinados- y más precisamente las canciones, constituyen mucho más que textos que canalizan mensajes, son también representaciones ritualizadas a través de la cual se integra al significado con la significación". Con ustedes Bob Marley y su famosa canción (y mi favorita) “Redemption Song”.

En el caso de los jóvenes rastafari, la idea de manifestar su conciencia social se palpa en el estilo de música que escuchan, la interpretación de estos ante las injusticias que ocurren en “babylon” están en sus letras que bajo el cándido ritmo del beat, ilustran la ideología que los mueve. Ahora los dejo con Kafu Bantón, cantante panameño bastante seguido dentro del movimiento rastafari. El tema se llama “Vivo en el Ghetto”.

El amor también es otra de las temáticas recurrentes dentro del estilo. Amor al prójimo, a la pareja y también el desamor están presentes a la hora de escuchar el pasivo reggae. Cultura Profética es una banda puertoriqueña muy conocida entre los jóvenes rasta. La canción se llama “De antes”.

Pero en el estilo, Chile no se queda atrás. Gondwana, la banda más popular en el ritmo reggae canta una alabanza a los colores e ideales que mueve al movimiento. El tema se llama “Verde, amarillo y rojo”, el video fue grabado en una gira que tuvo la banda en Jamaica.



Testimonios de un fumador

Hace cuatro años que fumo marihuana. Cuando comencé ya había cumplido los dieciocho años. No es que hubiera esperado a ser “adulto”, pero coincidió. Recuerdo que fue en el departamento de una ex compañera de colegio, celebraba su cumpleaños. Llegué, la saludé y busqué a uno de mis mejores amigos, Ignacio. Me había prometido llevar un cogollo de fina selección, Super Skunk, para que fumara por primera vez. Mis ganas y curiosidad me dominaban. Salimos camufladamente, justo había empezado a llover. Caminamos una cuadra y nos pusimos bajo el techo de una tienda cerrada. No había nadie excepto nosotros y el “caño”. “Ya hermanito, póngale weno”, me dijo mientras me entregaba el cigarrillo de cannabis y un encendedor. Lo prendí, lo puse en mi boca e intente retener el humo lo más que pude, sin embargo, tosí. Sentí como el humo me raspaba la garganta. Así, lo fumamos en silencio. Al terminar Ignacio me preguntó: < ¿Cómo tai hermanito?> Lo miré lo más serio posible y le dije: <Pfff, soy de oro >. Estallamos en carcajadas. A diferencia de muchas personas, que no sienten mucho la primera vez que fuman, yo supe de inmediato que me sentía mucho más ligero, relajado y cómodo con todo y todos. Ese día comenzó el vuelo.

Ahora que escribo estas palabras me doy cuenta cómo he cambiado desde que la marihuana está en mi vida. Mi forma de pensar, mis objetivos, mi día a día, mis amigos, mis gustos, mi vestimenta, etc. Creo que si ponemos dos fotos mías, una actual y la otra de hace cuatro años, muy poca gente me podría reconocer. Debe ser porque mi pelo está largo, tengo barba, me visto con pantalones y chalecos de colores fuertes. O quizás porque mi pieza está pintada con los colores que identifican a un Rasta, verde, amarillo y rojo. He conocido a tantas lindas personas gracias al factor común “marihuana”, que, sinceramente, no puedo verla como una droga, ni menos, como una droga dura que se trata y fiscaliza al mismo nivel que la cocaína y la heroína. Al contrario, es una medicina.

El año pasado, en una fiesta de disfraces, conocí a Peter, un rasta alemán. Lo invité unos cogollos –a estas altura ya tengo mi planta y compro cuando necesito- y comenzamos a hablar del reggae y de las letras de Bob Marley. Yo en ese momento no sabía mucho del tema, pero al intercambiar un par de palabras con él, me di cuenta que pensábamos parecido: en la paz, el amor, la unidad y el respeto. En un camino sabio y humilde. Antes de irse a Jamaica, me regaló un collar con la cara de Jah Rastafari. Lo había comprado en un viaje a Etiopía. Me sentí honrado y feliz. Sé que esas cosas no pasan por casualidad, son señales del universo, del todo. De alguna manera puedo afirmar que la marihuana ha forjado mi destino, ha encendido en mí el Rasta que todos llevamos dentro, pero que pocos lo encuentran, sobre todo, si se vive una sociedad capitalista.

Tomás

jueves, 10 de julio de 2008

Cómo identificarlos

Dama, caballero, si aun no tiene claro cómo reconocer a un joven perteneciente a la tribu rastafari, espero que este dibujo pueda ayudarlo.





¿No entiende lo que dicen las descripciones? ¡Tranquilo, porque yo tampoco!
Pero al menos podrá notar las peculiaridades que caracterizan a los aduladores de Jah.

La imagen para un rastafari, como para cualquier otra tribu urbana es importante. Pues es la forma de demostrar la actitud anti Babylón (urbe). Pero en según Costa, Pérez Tornero y Tropea, autores de "Tribus Urbanas", esto también significa un cambio en las generaciones de jóvenes. "De momento señalamos la comprobación de la omnipresencia de un criterio de exhibición, tanto de imagen como de conducta: contrariamente a lo que solía suceder con las sectas violentas -convengamos en que los rastas de violentos, sólo queda la tosquedad de sus dreads- de otras épocas, en donde sus miembros tendían a esconderse ... actualmente el miembro del turbulento -insisto, turbulencia podría causar el destello de sus encendidos colores de ropas- grupo urbano no esconde su identidad sino que la exhibe, haciendo de ella una bandera, un signo de comunicación."

Estéticamente hablando: Dreadlocks y colores

En la página web natural- rasta encontré una explicación bastante interesante sobre la estética que identifica a los rastafaris. Pero vallamos por parte:

RASTAS O DREADS: Son el estandarte de los rastas. La idea en síntesis es enredar el pelo. Este look en la antigüedad inspiraban temor en la sociedad por su apariencia "agresiva". Pero hoy son un medio de protesta hacia el -Babylon Sistem-. Para proteger los dreadlocks se utilizan unas boinas redondas y multicolores llamadas TAM - Dreadlocks. Hay dos versiones de su significado léxico, la primera es que quiere decir "peinado de miedo", la segunda "trabado, nudoso".La diferencia entre Dreadlocks y Rastas está en que los dreadlocks son el peinado, cada dreadlocks es cada tubo, y rasta es el ser, la persona religiosa, por eso Yo y Yo sabe que "No todo Dreadlock es un Rasta y no todo rasta es un Dreadlocks" . El nombre dreadlocks fue adoptados por la aversión de los no creyentes al look; el término fue popularizado internacionalmente por la canción de uno de los personajes más influyentes de la tribu, Bob Marley "Natty dreads de 1975"

Colores VERDE - AMARILLO - ROJO: El rojo es símbolo de la sangre derramada por los mártires negros Africanos, el verde es por la naturaleza, el amarillo por el sol y el negro es para representar el color del pueblo africano.

Dreadlocks y colores vistosos son las principales marcas estéticas para identificar a un rasta. Según los autores Zarzuri y Ganter: "En la actualidad, una tribu urbana se entiende como un conjunto de pautas específicas subculturales en las que el joven reafirma su imagen, este proceso involucra un nivel significativo de compromiso personal", "El look menos convencional lleva en sí mismo una actitud de resistencia a la sociedad".


¿Y por qué no son sólo pelo apermazado?


Partamos de la base de que esta no es sólo una tribu. El Rastafarismo o cultura Rastafari es una religión con orientación política. La característica principal de ésta es oponerse a los valores impuestos por la ideología dominante o sistema imperante. Arraigada en Jamaica, se extendió por todo el caribe, Gran Bretaña y Estados Unidos. Sus primeros seguidores eran esclavos africanos y afro americanos que protestaban ante la opresión blanca y los valores impuestos por ésta. Estos se vieron fuertemente afectados por la esclavitud y el maltrato; pésimas condiciones de vida y desarraigo de su patria original.

Pero ante esto podemos decir que estamos bastante lejos de Jamaica, que no son muchos los africanos que viven en nuestro país, que aunque tenemos descendencia mapuche, somos blancos y que la esclavitud fue una costumbre que se abolió hace muchos años en nuestro país. Entonces ¿Por qué hay jóvenes rastafaris en Chile?
Según Raúl Zarzuri y Rodrigo Ganter, la globalización es un factor decisivo a la hora de entender a las juventudes de hoy. "las transformaciones que esta supone es en tres esferas: lo técnico/científico, lo económico y lo cultural. De esta forma, los procesos de transf
ormación en la esfera técnico/científica, permiten que las tecnologías dominantes globalicen el planeta, a partir del desarrollo y la revolución en el campo de las comunicaciones y la computación"(Primer cuerpo: La máquina teórica, página 33).
Así podemos decir que gracias a la globalización que esta cultura llegó a nuestro país. Con respecto a las manifestaciones religiosas y políticas, los autores expresan: "Los jóvenes no están descontentos con la política (tradicional), sino que con ciertas manifestaciones de una práctica política que evalúan como negativa"(Pág. 39). Porque si hay algo a lo que los jóvenes les produce asco es a la política hecha de mala manera y que produce injusticias. Como dice Ulrich Beck: " a la juventud la conmueve aquello que la política, en gran parte excluye: ¿Cómo frenar la destrucción global del medio ambiente?, Cómo puede ser conjurada, superada la desocupación, la muerte de toda esperanza, que amenaza precisamente a los hijos del bienestar?, ¿Cómo vivir y amar con el peligro del SIDA?"..."Las nuevas formas de hacer política se concretan en la preocupación por el bien común, ligado con lo colectivo y las contingencias de la polis o lo público, cuestión que aparece con fuerza especialmente en el diagnóstico que los jóvenes efectúan sobre Chile".

En el caso del rastafarismo, podemos identificar qué es lo que los mueve: Los jóvenes rastafaris intentan cuestionar los principales valores de occidente, esto mediante su música, el uso de la marihuana y el combinar elementos religiosos de diversos orígenes. Alberto Mayol comenta que: "Su ética está escasamente vinculada al mundo laboral, cuestionan las normas sociales mediante el uso de trenzas y rastas que generan escasa aceptación; son todos factores evidentes de crítica a las formas convencionales de vida. Su potencia política, por otro lado, en la impugnación de las formas coloniales de Centroamérica en los primeros años del movimiento, reflejan este alejamiento radical de los criterios occidentales y una aproximación a formas antiguas de concepción del mundo, que son rescatadas a la manera de una recuperación de una verdad revelada pero oculta, que tiene una larga data y que sería una filosofía verdadera capaz de resistir el influjo de las falsas profecías que acechan a occidente".



Los rastas: más que pelo apermazado

El otro día iba caminando con mi mamá por la calle, cuando nos cruzamos con dos jóvenes. Uno moreno y delgado, con polera blanca y pantalón de hilo de colores vistosos; el otro llevaba una polera verde que tenía un estampado que emulaba a la marca ADIDAS pero que en vez de tener el típico logo, llevaba una hoja de marihuana y en su inferior la palabra cannabis, los pantalones eran los mismos que los de su amigo, pero de otro color. Lo otro que ambos tenían en común eran sus rastas o mejor dicho Dreadlocks que colgaban de sus cabelleras. Eran largas y apermasadas.
Mientras pasaban, mi mamá impactada me preguntó en menos de un minuto: que cómo se les ocurría hacerle eso a su pelo, cuantos piojos estarán caminando por sus cabezas, cuanto tiempo tomará hacerse esos "mojones", como podrán caminar tan bien si andan tan "volados", si se bañarán, si les dolerá el casco. Tampoco demoró en advertirme que si se me ocurría hacerle algo a mi pelo, no me hablaría nunca más en su vida. Aunque hace unos meses que por efectos de "odio a la peineta", tengo un "mojón-rasta" en mi pelo, está abajo y es casi imperceptible para la gente. No soy rasta, pero me gusta jugar con él mientras viajo en micro o leo.

Pero los rastas son más que pelo apermazado: pertenecen a un movimiento o tribu, que como cualquier otro tiene sus claves y códigos que los hacen respetar un estilo de vida diferente. Marihuana, dreadlocks, un dios...
Con ustedes: EL MOVIMIENTO RASTAFARI